domingo, 17 de marzo de 2019

Revocación de mandato: ¿Y reelección?

Durante la campaña el ahora Presidente Andrés Manuel López Obrador señaló que a su llegando al poder buscaría la Revocación de Mandato. Llegó la hora de poner al debate dicha propuesta, la cual ya se aprobó en la cámara de Diputados e irá al Senado a ser discutida y sometida a votación. Sin embargo, dada la naturaleza de la reforma - que es constitucional - también deberá pasar por los congresos locales. 

La oposición se ha pronunciado con un rotundo no con dos argumentos principales: el primero es que se buscará tenerlo en la boleta de la elección intermedia para que los candidatos de MORENA al congreso y 13 gubernaturas que estarán en juego tengan un efecto similar al del pasado proceso electoral. El segundo argumento son las fobias de la reelección. 

La idea que AMLO será quien hará que ganen los candidatos de MORENA en las intermedias del 2021 es cierta bajo dos premisas: la primera es que su Gobierno será bueno y por ende su popularidad no bajará y la segunda es que tendrá un efecto directo a favor en una las elecciones. Si es lo contrario, como la oposición señala ya que los primeros 100 días del Gobierno solo han dicho que todo está mal. Si todo está mal y la tendencia es empeorar ¿Cuál es el problema de la revocación de mandato? Al contrario, les estarán dando las herramientas a la oposición para que mediante métodos democráticos saquen al Presidente de Palacio Nacional. 

Siguiendo con el mismo argumento sobre que tendría mucha popularidad, entonces ¿Se debe legislar sobre la revocación de mandato hasta que un Presidente tenga baja popularidad y sea propenso a perder una elección de esa índole? El legislar sobre la revocación de mandato no tiene que ser en función del contexto político, en el sentido de quienes se someterán a ese mecanismo de participación ciudadana tengan aceptación o no entre los ciudadanos. 

No todo debe de verse de color de rosa desde MORENA y Palacio Nacional. También parten del supuesto que el Gobierno de AMLO mantendrá la aceptación que tiene. En política nada está escrito y en tres años pueden  pasar muchas cosas. Si comienza a fallar la economía y los programas sociales, sigue la inseguridad y en general no cumple con las expectativas y parte del electorado, que lo llevó a la presidencia se decepciona, la oposición se reorganiza y construye una narrativa atractiva. La buena idea que aparentemente se  tiene puede ser todo lo contrario. 


Imagen: Informante.mx
El segundo argumento sobre preparar el camino ante una reelección, no veo que tenga cabida. Esto debido a que no creo que pase por la mente del Presidente. Mas bien es la eterna manifestación de quienes se oponen a AMLO, buscar compararlo principalmente Chávez y ahora con Maduro. Lo cual quedó expuesto que esa narrativa ya no la compra la sociedad mexicana.. 

Supongamos que si quiere reelegirse el Presidente y la revocación de mandato, no es más que medir el terreno par ver si busca o no la reelección. No veo nada de malo en esto, partamos de la eterna premisa, el político busca el poder y mantenerse. Está en su derecho de buscar una continuidad como la oposición de impedirlo. De eso se trata la política, de estar una una dinámica permanente en la búsqueda del poder político, esto se da en cualquier democracia. 

Ta vez siguen las fobias sobre la reelección debido a que aún no se tienen consolidadas las instituciones democráticas, y en el afán de  buscar seguir el en poder se debilitarían más. Esto traería como consecuencia entrar en una crisis democrática.   

Es tiempo de quitarnos los estigmas del pasado, salir de nuestro estado de confort y replantear nuestro sistema democrático. Incluir más mecanismos - sin descuidar y reforzar lo que se tiene -  de participación ciudadana trae como consecuencia la madurez de nuestra democracia. 

En el fondo todo parece indicar que la oposición no quiere la revocación de mandato por una sola razón, se saben incapaces políticamente para ganar en las urnas. 





lunes, 11 de marzo de 2019

A cien días sin oposición

Han pasado cien días desde la llegada de Andrés Manuel López Obrador a los Pinos, digo, Palacio Nacional, todos los análisis y críticas se han enfocado a sus acciones del nuevo Gobierno y la nueva hegemonía de MORENA. 

Lo que se deja de lado es que si bien quien toma las decisiones públicas son quienes ostentan el poder político, no debe permitir que éste se ejerza sin crítica y contrapesos, ya que no abona en nada a la Democracia. 

AMLO tiene el apoyo popular, por ende ante cada crítica o señalamiento ante sus acciones son defendidas con o sin razón, pero no por ello quiere decir que el Presidente tome las mejores decisiones para el país. Algunas si y otras no. 

La siguiente parada importante en las urnas son las intermedias - a excepción de este año en Puebla y Baja California, que son de Gobernador - y desde ya se tiene que estar reagrupando las fuerzas políticas opositoras si quieren competir realmente.

La oposición se puede ver desde tres aristas; los partidos políticos, la sociedad civil y los Gobernadores, que si bien estos últimos son emanados de partidos juegan su propio juego.   El error cometido por la oposición - que aparentemente sigue noqueada - es fragmentarse, el PAN, PRD, MC, PRI y PVEM parecen estar en su propia dinámica interna. 

El PAN, supuestamente es la única oposición en términos de partido político. Sin embargo se encuentra desdibujado, no tiene un líder sólido; quien ya estaba abanderando una oposición desde el Senado era Rafael Moreno Valle, pero ya no está. El otro personaje que pareciera estar más en campaña que gobernando Chihuahua es Javier Corral, pero no se aprecia un apoyo general del partido en torno a él. 

Con las inminentes derrotas de que se avecinan en este proceso electoral en algunos Estados el futuro del PAN se ve muy obscuro. Hemos visto en peores condiciones al partido en épocas de hegemonía priista y han salido adelante, con la variante que en aquel entonces el partido estaba fuertemente unido. 

En cuanto al PRI, sin duda está en vías de extinción. Un partido más que desgastado, al cual no se ve cómo pueda recuperar poder político. En cuanto dejó de ser la hegemonía, sus miembros siguen migrando a otros partidos y se ha quedado como un partido pequeño pero muy compacto. A pesar de ello no le dará para sobrevivir al siguiente proceso electoral. Hay señales y argumentos suficientes para decir que su cercanía con el presidente se irá intensificando y al final el PRI será absorbido por MORENA. 
Vía: Web
El PRD en términos médicos está con respirador artificial, su desintegración y por ende desaparición; puede ser en las próximas intermedias. Tomando en cuenta que hay desbandada del partido en el congreso, todo parece indicar que a éste también lo terminará absorbiendo MORENA. 

El PVEM que tan pronto terminó la elección se fue con MORENA. Hasta cierto punto podría decirse que era natural, estaba con el PAN mientras gobernaba. Luego con el PRI por las mismas razones y ahora con el partido en el poder. Por ende la poca fuerza política que representan el PVEM no será parte de la oposición sino todo lo contrario. 

MC es el partido emergente que busca abrirse paso y podría recoger alguna parte del electorado que no está con MORENA, pero tampoco se identifica con otros partidos. Ahora tiene un Gobernador en Jalisco como lo es Enrique Alfaro, que seguramente está ya en marcha su plan para buscar la presidencia en el 2024.   Quizá ellos se sumarán al PAN para ser una voz desde las cámaras que le haga frente al Presidente. 

Por otra parte se tiene a la sociedad civil que desde los diversos foros, cámaras empresariales y demás organismos no  gubernamentales, buscan hacerle frente en un debate de ideas; que si bien pueden tener la razón en la mayoría de los temas, la narrativa no ha sido lo suficientemente convincente para que los ciudadanos les compren sus argumentos. 

Finalmente se encuentran los Gobernadores. Ellos a pesar de no querer ir en el mismo sentido del Presidente se ven limitados a diversas presiones, por ejemplo el presupuesto. Que históricamente ha sido un forma de control político hacia los Gobernadores, pero todavía hay una razón de mayor peso. Es la fiscalización de sus gestiones, ninguno quiere ser el próximo Padrés o Duarte. La lógica de los Gobernadores partiendo de esas premisas es no meterse con el Presidente y como consecuencia quiere decir no oposición. 

Lo cierto es que hubo un 47% del electorado, el cual no se identificó con el proyecto del Presidente. Eso no quiere decir que se traduzca en apoyo al PAN, el cual aparentemente será el abanderado de la oposición

La respuesta a porqué realmente el Gobierno no tiene una oposición es debido a que quienes buscan hacerle frente, son los mismos que fueron arrasados en las pasadas elecciones. Los ciudadanos ya no les compran sus ideas, en campaña no lograron imponer su narrativa sobre la de AMLO. Es momento de replantearla lo más pronto posible.   

Hay un hueco que no está a favor del Presidente y nadie lo ha llenado, en la medida que alguien lo llene y abandere la oposición,  será el nivel de resistencia que tenga el presente Gobierno.  







  

miércoles, 6 de marzo de 2019

Aniversario del PRI:"Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí"

"Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí", esto escribió Augusto Monterroso en 1959. Esta minificción bien se puede contextualizar a la realidad del PRI. Después de 90 años despertamos y aún sigue aquí. 

El Partido Revolucionario Institucional esta semana "festeja" su noventa aniversario. El 4 de marzo de 1929 se constituyó bajo el nombre de Partido Nacional Revolucionario (PNR), en 1938 se modificó su nombre como el Partido de la Revolución Mexicana (PRM) y finalmente en 1946 bajo el nombre que ya todos conocemos por sus siglas PRI. 

La historia del sistema político mexicano, así como la construcción social posterior a la revolución mexicana del país no se puede entender sin el  PRI. 

Un partido que en sus orígenes fue diseñado para la repartición de poder una vez terminada la revolución, con estructura corporativista en el cual todos cabían, "había para todos", no había problema aparentemente. 

En su afán de poder el PRI institucionalizó y ha heredado el peor de los males, la corrupción. La cual es la causa de los grandes problemas que hoy aquejan a México. 

http://pri.org.mx/SomosPRI/
La corrupción trajo inseguridad, desempleo, desigualdad social, servicios públicos ineficientes, mala educación, poca competencia económica, etc. No por nada el lema principal del ahora Presidente durante su campaña fue el combate a la corrupción. Tanto ha sido la herencia que el principal problema del último gobierno emanado del PRI fue la causa y como consecuencia la decadencia de la figura presidencial de Peña, el final de su gestión ya la sabemos. 

La primer fractura del régimen priísta - el inicio de la transición democrática - se dio con el movimiento estudiantil de 1968, la segunda con el fraude electoral en 1988 y finalmente en el 2000 con la llegada de la alternancia. 

Se pensaba que iniciaba el fin del partido, sin embargo éste se reagrupó y proyectó a una figura para regresar a los Pinos - claro, contribuyeron los Gobiernos panistas que nunca supieron, entendieron o quisieron desmantelar al PRI - que consiguieron en el 2012 con Peña Nieto. 

Una nueva generación es la que presumían, claro, puede ser nueva, pero con las mismas viejas prácticas que hicieron posible la alternancia. Prácticas similares a contextos distintos, definitivamente no era posible tener los mismos resultados en el sentido de recuperar el poder como en los viejos tiempos. 

El PRI actual jamás, ni en sus peores pesadillas se imaginó un presente como ahora lo tiene, de ser el partido que decidió absolutamente todo de la vida pública del país; hoy tiene una voz que cuenta muy poco por no decir nada. 

En las próximas intermedias habrá además de renovación de la cámara de diputados, 13 gubernaturas que serán la clave para dictaminar el futuro del partido. Sin contar que no tiene nada que hacer en el presente proceso electoral en varias entidades de la República.

Todo parece indicar que la desaparición como tal es inminente y que probablemente quien absorba al partido sea la creciente fuerza política llama MORENA. Esto aún se puede poner en tela de juicio, pero no descartar ¿Por qué? La respuesta es sencilla, los orígenes de MORENA son priistas.

A 90 años el PRI no tiene nada que celebrar, quizá quienes tienen que celebrar al ver la debacle del partido sean nuestros padres o abuelos quienes vivieron bajo su régimen. Los que no lo vivieron igualmente tiene algo que celebrar, ya que a lo largo de su historia el PRI cimentó los grandes problemas del presente que afectan a las nuevas generaciones. 








jueves, 28 de febrero de 2019

Va de cinco, no de dos

El pasado domingo a las 20 horas sesionó el Tribunal de Justicia Electoral de Baja California, vaya hora de hacerlo dada la naturaleza del asunto, los mal pensados dirían que fue a propósito para no tener tantos reflectores, ya que éstos estaban con los premios Oscar que recién habían terminado.

Con dos votos a favor y uno en contra se resolvió el proyecto que se sometía a votación, e cual consiste en cambiar el próximo periodo de gobierno de dos a cinco años. Esto porque la ciudadana Blanca Estela Fabela Dávalos interpuso un recurso de inconformidad argumentando que se violaban sus derechos político electorales. 


Mi intención en esta opinión no es decir si la resolución es buena o mala, justificada conforme a derecho o acorde entre los dos magistrados y el precandidato beneficiado, presentada por una ciudadana ligada a éste. Cuando señalo beneficiado lo digo en el sentido de que - como lo dicen las preferencias electorales - pareciera que ya se sabe el nombre y apellido del  próximo Gobernador, Jaime Bonilla Valdez. 


Lo que si pretendo analizar de la manera menos subjetiva - partiendo de la premisa que toda opinión tiene un sesgo - es el porqué de la resolución sin que esto se preste a una justificación. 


El partido MORENA en Baja California quien lo hizo fuerte - independientemente de la figura del presidente - al invertir tiempo y dinero en armas estructura, cuadros de partido y apoyando al entonces candidato Andrés Manuel  fue Jaime Bonilla. 

No seamos ingenuos ni pretendamos serlo. Desde la perspectiva de la Ciencia Política pura, cualquiera que se encuentre en la esfera política o que pretende hacerlo es por dos sencillas razones: conquistar el poder político y mantenerlo. 


Como todo actor político el ingeniero tiene un proyecto personal, que al parecer es ser Gobernador de Baja California. El camino estaba trazado, ayudar a AMLO a ganar la presidencia, conseguir un escaño en el Senado de la República para proyectar su imagen, que MORENA hiciera lo mismo en el Estado en el presente proceso electoral local, asumir el control del Gobierno del Estado de facto por dos años y finalmente cumplir su objetivo principal, Gobernar el Estado por seis años. 


El destino - que tiene nombre y apellido - determinó otros planes para el ingeniero, ser delegado federal de programas integrales de desarrollo. Ahora la proyección no sería el Senado sino desde una trinchera que políticamente pudiera ser vulnerada, una pequeña variación con un poco de riesgo pero el plan seguía sin mayores dificultades. 


De nuevo el destino desidia otra cosa, buscar la gubernatura por dos años. ¿Dos años? ¡Solo dos años! Esto no puede ser para alguien que ha invertido tanto a su proyecto personal, nadie en su sano juicio se puede quedar con las manos cruzadas. Él siente que se lo merece y en realidad lo merece, para eso trabajó, le ha costado, algo tenía que hacer. 


No sé, no me consta, no me interesa saber realmente si el ingeniero movió sus piezas para acelerar sus planes de ser Gobernador dadas la preferencias. Si bien no es por seis años, cinco es mejor que dos. El haber influenciado en la decisión no debe extrañar a nadie, cualquiera con su poder político y el a
lcance del mismo lo hubiera hecho, político que no lo intentara no puede llamarse así, ya que faltaría a las dos características esenciales de un político, buscar el poder y mantenerlo. 

Suponiendo que el órgano judicial si hubiera sido influenciado. ¿Estamos descubriendo el hilo negro? No. Así como se dice que dos magistrado favorecieron a alguien, también se dice que la presidente tiene nexos con el principal partido que se oponía al proyecto que se sometía a votación. 


Es conocida la forma en la que se integra la gran mayoría de órganos colegiado para la toma de decisiones públicas en México, quienes deciden la conformación de éstos son las fuerzas políticas, entonces, ¿Por qué extrañarnos que sus resoluciones sean políticas y no simplemente legales?


Les comparto el debate que tuve al respecto en el panel del programa  Adicción Política.  
https://www.facebook.com/tverastijuana/videos/347154022557394/

lunes, 17 de diciembre de 2018

Se terminaron las campañas: El discurso debe cambiar


En su búsqueda por llegar a los Pinos, Andrés Manuel López Obrador se apegó a un discurso, hay buenos y malos, los primeros somos “notros” que buscamos llegar al poder para acabar con todo el sufrimiento que ha causado el modelo neoliberal a través de la “mafia del poder”.
Algo tenia de razón en el sentido que los Gobernantes no precisamente se dedicaron a resolver los grandes problemas, por el contrario, se ha tenido una clase política llena de cuestionamientos e ilegitimidad. Por ello, todos eran malos.
Ese discurso lo trabajó, conectó con la gente y mantuvo una oposición tajante a todo lo que viniera de lo Gobierno, esto sumado a otros factores le dieron el triunfo arrasador del pasado primero de julio.
Su discurso se impregnó en sus seguidores, el cual se ve reflejado por todos los medios, especialmente las redes sociales. Cualquiera que se atreviera a defender algunas acciones del Gobierno en turno o cuestionar las propuestas y posturas de AMLO era miembro de la “mafia del poder” o seguidor del “PRIAN”. Todo eso se vale, estaban en campaña, buscaban la presidencia y ya la consiguieron. ¿Cuál es la necesidad de seguir con el discurso de “buenos vs malos”?
Ante los cuestionamientos sobre que buscaba dividir, AMLO señaló reiteradamente que buscaría un pacto de unidad, borrón y cuenta nueva. La venganza no es lo suyo, no haría una cacería de brujas, pues todos ya iríamos en el mismo sentido.
Una vez en los Pinos – digo, Palacio Nacional – se pensaba que el tono bajara, sin embargo no ha sido así. Durante todas sus conferencias matutinas no desperdicia ningún momento en sus respuestas, en ellas nos recuerda que había unos malos causantes todo lo negativo y que su Gobierno lo solucionará.
Esto no abona para nada sobre ánimo social en el sentido de unidad. La campaña ya terminó, hayan votado o no por él, es nuestro presidente. Es momento de apoyar cuando se requiera, participar, exigir y cuestionar al nuevo Gobierno, es lo que hace fuerte a una democracia. No por eso quiere decir que ya se está en contra del presidente, como se percibe a quien discrepa de las recientes acciones del Ejecutivo.
Los “Fifís” y “Chairos” deben de quedar en el pasado. AMLO señala que la corrupción se combate de arriba hacia abajo, no estoy tan seguro de eso, de lo que si estoy seguro es que la división social si es de esa forma. Si tenemos a un presidente que continua dando discursos de “buenos vs malos”, lo cual hace parecer que aún se está en campaña, como consecuencia la división social seguirá.
No sé qué tanto aguantar la sociedad en escuchar los reproches del AMLO a los miembros del antiguo régimen mañana tras maña. Llegará un punto que esto casará y tendrá que asumir su responsabilidad. Señalo esto porque a cada cuestionamiento sobre una problemática, él implícita o explícitamente indica que es heredado – es verdad -. Habrá que ver ya transcurrido el sexenio que tanto se hará responsable del contexto que viva el país, de seguir con esos reclamos pareciera que siempre buscará a otros culpables.  
Bien haría el Presidente en hacer un borrón y cuenta nueva en el discurso, los ciudadanos sabemos y tenemos memoria de los antiguos Gobiernos, no necesitamos que se nos recuerde. Si la idea es mantener el discurso para seguir teniendo adeptos, no los necesita, su trabajo hablará por él.


Les comparto el programa de análisis político Adicción Política en el cual se profundiza sobre el tema: https://www.facebook.com/tverastijuana/videos/1925682540882028/ 




miércoles, 5 de diciembre de 2018

Toma de protesta de AMLO: El discurso


El discurso de nuevo Presidente Andrés Manuel López Obrador el pasado primero de diciembre, ante Diputados, Senadores, autoridades locales y federales e invitados del extranjero fue un recuento de las ideas que durante más de una década ha planteado en cada rincón del país, las mismas que lo ha llevado a Los Pinos.

No se esperaba nada nuevo excepto algunas cuestiones, a continuación resaltaré los fragmentos que considero relevantes de su discurso. Resaltó la atención que tuvo con el  Presidente Peña al inicio del discurso, ya que en palabras de AMLO señaló:

“Licenciado Enrique Peña Nieto, le agradezco sus atenciones. Pero, sobre todo, le reconozco el hecho de no haber intervenido, como lo hicieron otros presidentes, en las pasadas elecciones presidenciales”.


La realidad es que si bien, Peña no intervino para obstaculizar a AMLO, si lo hizo en contra de Anaya, si  al final eso lo benefició otra historia, si aun sin intervenir hubiera sido presidente tampoco se discute, pero de que Peña usó las instituciones para inmiscuirse en la campaña no hay duda, considero que estuvo de más ese reconocimiento.
Vía: milenio.com
Recordó el por qué considera que su movimiento encabeza la cuarta transformación, ya que según su discurso, a lo largo de la historia se han dado tres transformaciones:

“Si definimos en pocas palabras las tres grandes transformaciones de nuestra historia, podríamos resumir que en la Independencia se luchó por abolir la esclavitud y alcanzar la soberanía nacional; en la Reforma por el predominio del poder civil y por la restauración de la República. Y en la Revolución nuestro pueblo y sus extraordinarios dirigentes lucharon por la justicia y por la democracia”.

Es por ello que ese discurso se ve materializado en el logo del Gobierno Federal. Miguel Hidalgo y José María Morelos representan la primera transformación, la segunda Benito Juárez, la tercera Francisco I. Madero y Cárdenas quien continuó con el legado revolucionario.

La línea histórica planteada por AMLO deja de lado los episodios de 1968, 1988, 1997 y 2000 que fueron la antesala del triunfo arrasador  de Andrés Manuel, que si bien no fueron tan importantes como los citados en su discurso si son clave para entender el contexto actual. 

Durante su discurso habló sobre la historia del país, las transformaciones ya señaladas y la situación social y económica del país. Hizo énfasis en la segunda:

“Desde los años treinta hasta los setenta, del siglo pasado, es decir, durante 40 años, la economía de México creció a una tasa promedio anual del 5 por ciento…. Y durante ese mismo periodo, en dos sexenios consecutivos, de 1958 a 1970, cuando fue ministro de Hacienda Antonio Ortíz Mena, la economía del país no solo creció al 6 por ciento anual sino que este avance se obtuvo sin inflación y sin incremento de la deuda pública. Por cierto, Ortíz Mena no era economista sino abogado”.

Aquí podemos ver como Andrés Manuel apela al pasado, ya que gran parte de su proyecto económico y social tiene que ver con el viejo PRI, aunque a muchos les duela, es la realidad. No es sorpresa ya que él está formado con ese PRI, que al menos en términos económicos no le fue tan mal al país, sin embargo esas políticas ya no son viables para el siglo XXI, pero el presidente se aferra a ello.

Dio un mensaje claro al señalar que Ortiz Mena no era economista, implícitamente está reafirmando lo que hace días comentó. Respecto a quienes se hicieron cargo de dictar las políticas económicas del país fracasar, por cierto egresados del ITAM, la cual ha sido criticada por AMLO como una escuela neoliberal.

Una vez hecho el recuento histórico de los periodos de éxito económico tenía que venir el reclamo, el reproche, la critica que siempre ha caracterizado el discurso de AMLO sobre el fracaso que se ha venido teniendo en el país es por la adopción de las policías neoliberales, ante esto señaló:

“En cuanto a la política económica aplicada durante el periodo neoliberal, de 1983 a la fecha, ha sido la más ineficiente en la historia moderna de México. En este tiempo la economía ha crecido en 2 por ciento anual, y tanto por ello como por la tremenda concentración del ingreso en pocas manos, se ha empobrecido a la mayoría de la población hasta llevarla a buscarse la vida en la informalidad, a emigrar masivamente del territorio nacional o a tomar el camino de las conductas antisociales”.

A ello le suma la corrupción que históricamente ha caracterizado a los Gobiernos en turno, más allá de la política neoliberal que tiene sus fallas, las cuales ya están en debate mundial sobre si es la dirección que debe seguir tomando el mundo. Considero que la principal causa de la desigualdad económica y social ha sido la corrupción, impunidad y por ende la no aplicación del Estado de Derecho. Con todo y las fallas de la política neoliberal, el país sería otro si imperara la ley.

No pudo faltar en su discurso el rechazo que hizo durante todo el sexenio a las Reformas Estructurales implementadas por Peña, Con razón señaló el fracaso de la Reforma Energética; que si bien gran parte de ese fracaso lo tiene el Gobierno saliente, basta recordar como la vendieron, con resultados a mediano plazo, siendo que ese tipo de Reformas solo se ven materializadas a largo plazo.


De igual forma reprochó a los otros partidos por el aumento a la gasolina, esto ante la insistencia de los panistas sobre cumplir la promesa hecha en campaña. Ante los gritos de panistas AMLO les respondió:

“Ahora resulta que los que aumentaron el precio de las gasolinas están pidiendo que baje. Hago el compromiso responsable que pronto, muy pronto, cuando terminemos la refinería que vamos a construir en México y se rehabiliten seis refinerías, va a bajar el precio de la gasolina y de todos los combustibles”.

Con mucha razón les respondió. Los panistas ya están sintiendo la impotencia que sentía su oposición cuando ellos eran Gobierno y formaban mayorías para su proyecto, con todas las palabras, suena hipócrita pedir que se revierta algo por lo cual ellos estuvieron a favor.


En ese fragmento se puede ver que AMLO retrocede un poco sobre bajar el precio de los combustibles, ya que en campaña reiteradas ocasiones señaló que sería de inmediato, ahora ponen un plazo hasta que las refinerías estén en pleno funcionamiento. 

Reafirmó diversas propuestas de campaña como bajar el IVA e ISR en la Frontera, las obras de desarrollo planteadas para el sur del país, programas sociales para adultos mayores, los llamados “ninis”, pensiones para discapacitados, subsidios y precios de garantía a productores del campo, bajar el sueldo a la alta burocracia, para el combate a la inseguridad la guardia nacional entre otras cosas.  Suena difícil, muy difícil cumplir con todo lo mencionado sin subir impuestos o adquiriendo deuda, cosa que no hará según lo prometido en campaña.

Siendo el combate a la corrupción su principal argumento en la campaña, y la exigencia de los millones de mexicanos que decidieron votar por él, considero un error parar en seco el tema de la corrupción para los ex funcionarios al señalar:

“No habría juzgados ni cárceles suficientes, y lo más delicado, lo más serio, meteríamos al país en una dinámica de fractura, conflicto y confrontación, y ello nos llevaría a consumir tiempo, energía y recursos que necesitamos para emprender la regeneración verdadera y radical de la vida pública de México, la construcción de una nueva patria, la reactivación económica y la pacificación del país. Estamos ante un asunto político de Estado, y como tal debemos enfrentarlo. Mi postura al respecto la definí con toda claridad desde la campaña. Dije que no es mi fuerte la venganza, y que si bien no olvido, sí soy partidario del perdón y la indulgencia”.

Antes esto, Andrés Manuel al menos en el discurso tomó la misma postura que Vicente Fox en los hechos, al dejar pasar la gran oportunidad de ser el presidente que rompa con el pacto de impunidad que ha existido. Aplicar la ley no es venganza, no se pide una cacería de brujas – que no estaría mal -, solo se pide una revisión del uso de los recursos públicos y que se aplique la ley.  Por el contrario de generar conflicto, sería un golpe contundente a lo que ha estado señalando “al margen de la ley, nada; por encima de la ley, nadie”.

Comenzar por el desmembrar las estructuras enraizadas de corrupción sería la mejor acción y legado que puede dejar el próximo gobierno, eso ya sería un avance nunca antes visto desde el ejecutivo.

La “cuarta transformación” ha iniciado. Andrés Manuel tiene todo, legitimidad popular y poder político desde las cámaras para no fallar. La historia ha comenzado a escribirse.